Magma

Postal de MAGMA, espacio alterno y taller de los artistas Jaime Iregui, Rafael Ortíz, Marta combariza y Maria Victoria Durán. 1986

MAGMA | Fragmento de Espacios vacíos, archivos críticos y robots maliciosos, una conversación con Víctor Albarracín

Víctor:

Antes de seguir, yo quería que nos devolviéramos, y preguntarle un poco por Magma, pues creo que, antes de Gaula, es un antecedente bien importante.

Jaime:

A ver, era un espacio muy relajado… Yo había estado viviendo fuera del país unos diez años y llegué acá y era casi como mi vida de recién graduado; toda la gente de mi generación ya estaba en galerías, o estaban muy posicionados y a mí la cosa con las galerías no me llamaba mucho la atención. Entonces alquilamos una casa con Rafael Ortiz, Marta Combariza, Paige Abadi y María Victoria Durán. Teníamos talleres y a veces se hacían exposiciones nuestras, pero no era realmente como un espacio… eso fue antes de Gaula… y no había un espacio similar, por lo menos no alguno que yo conociera. Lo que hacíamos era trabajar ahí y hacer exposiciones cada mes y medio o dos. Entonces, la primera que se hizo fue una con Rafael Ortiz y conmigo, de trabajo nuestro. Se trabajó mucho, se consiguió al final un apoyo del Centro Colombo Americano, hicimos el catálogo y se inauguró, pero con la mala suerte de que se inauguró el día de la toma del Palacio de Justicia[3]. Hubo muy poquita gente y fueron los de la Casa Negret, creo que fue [Edgar] Negret también. Una obra de Rafael tenía un radio que estaba prendido y todo el mundo resultó oyendo la obra de Rafael, los bombazos de la Plaza de Bolívar y el relato, y todos estaban asustados. Mi madre trabajaba en el senado, yo también estaba asustado, me contaba por teléfono todo lo que podía ver desde una ventana del Capitolio. Fue horrible.

Invitación a exposición de graffiti. 1987

Víctor:

Y dónde quedaba Magma?

Jaime:

En la 69 con quinta. Era una de esas casas inglesas, grandes. Y digamos que en términos de cómo podía ser ese espacio, pues no sé si MIAMI puede ser parecido, en el sentido en que ellos tienen talleres.Uno trabajaba ahí, sin muchas pretensiones; no éramos artistas que estuviéramos en ningún “boom” de la abstracción ni nada por el estilo, nosotros sólo teníamos un taller. Invitábamos gente, teníamos ciclos de cine alemán que nos prestaban en el Goethe Institut, poníamos un proyector y se mostraba la película. Nos encantaba el cine mudo, al que le poníamos música. Era todo un reto pero era también muy tranquilo. También expuso gente que en ese momento estaba empezando a mostrar: Nadín Ospina, Eduardo Pradilla… Hicimos una exposición de graffiti y repartimos chicha… era una cosa muy tranquila y mucho más relajada de lo que era Gaula, que sí estaba más metida en el medio y era, si se quiere, más “ambiciosa”…

Víctor:

¿Cuánto tiempo duró Magma?

Jaime:

Magma duró como dos años y medio. Desde el 85 hasta el 87. Era muy chévere y rico de trabajar… a mí me gustan esos espacios. No tenía esa necesidad de visibilidad que tienen los espacios ahora. Como estaban los talleres, la gente iba y veía obras. Muchas veces, cuando alguien iba a ver la obra de Rafael, iba al taller de Rafael, y punto. Rafael mostraba su trabajo. Era un espacio de trabajo y de mostrar. Luego empezamos a pensar: “bueno, hagamos en el garaje una tienda de objetos hechos por artistas”, pero todo en un plan muy, muy informal. No era ese formato con el que uno tenía que hacer un manifiesto de que esto va a ser tal y tal y tal, y vamos a hacer publicaciones, y el Ministerio…. no, nada.

Anuncios