Observaciones

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El último vehículo, Jaime Iregui. 1997

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El último vehículo, Jaime Iregui. 1997 (detalle)

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El último vehículo, Jaime Iregui. 1997

Observaciones | Jaime Iregui y Carlos Salas | Museo de Arte Moderno de Bogotá | 1997

A partir de ciertos acuerdos previos a la obra, que se traducen en un manejo particular del espacios, la exposición Observaciones de Jaime Iregui y Carlos Salas Silva fue trabajada en equipo. Para Iregui la exposición se constituye en una unidad. La intención doble y conjunta se desplaza al espectador, debido a que gran parte de lo observado es en el fondo la construcción mental de las obras, relacionadas con los contenidos; pero la manera de abordar todos y cada uno de los trabajos y de recorrer la exposición es un proceso que el visitante completa con su percepción.

Tándem no es sólo este interesante y peculiar trabajo en equipo, es también un forma didáctica donde prima la experiencia de observar, sin juicios críticos sobre la obra. Para los artistas la observación no solo es importante desde el punto visual, es la capacidad que tenga el espectador de hacer observaciones sobre lo que mira y esta exposición lo que propone es lograr llevar a cada visitante a un estado de reflexión. La muestra es un lugar para pensar, es un observatorio donde cabe cualquier comentario.

Sus respectivos trabajos dan para todo: como labor plástica o como espacio apropiado para la especulación mental. La obra enriquece a partir de que al espectador le proponga cosas diferentes para estimular su pensamiento .

Para Salas es una clara manera de abordar el espacio, que define bello, difícil y fuerte de la arquitectura del museo , dándole y añadiéndole un poco de claridad, que ellos han asumido, cada uno con límites precisos en la formalización de su obra.

Ambos artistas exponen en el tercer piso, tres obras cada uno. Aunque aparentemente parecen pocas, alcanzan a tener una ocupación real del lugar, un espacio que se siente habitado por sus trabajos.

Las franjas de tonalidades blancas y negras de Salas Silva y los volúmenes de color de Iregui son como una puesta en escena en el espacio, donde se ve el gesto pictórico. Salas porque prescinde del color e Iregui porque con su colorido muy marcado, simula que las formas surgen de la propias paredes.

Es un principio similar al de una persona cuando se plantea la ocupación de una casa, dice Iregui.

* tomado de El Tiempo

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